Finalmente se le fue la cabeza. Cualquier resquicio de raciocinio se diluyó en el mismo instante en el que vio aquel anuncio de navidad que a toda persona, sea ésta más o menos dura de corazón, consigue provocar las lágrimas más amargas y tristes. Cogió el cuchillo más grande que encontró en la cocina y al grito de "¡abajo los rebeldes!" salió a la calle ante la mirada atónita de sus vecinos. La confusión se tornó en histeria cuando la mujer rebanó el cuello de un chiquillo que montaba distraído en un monopatín. La segunda víctima fue un hombre que se abalanzó sobre ella para reducirla sin conseguirlo, mientras el resto de la gente huía despavorida ante la visión de la sangre que se derramaba. Se quedó sola en mitad de la calle, con el cuchillo salpicando sustancia roja viscosa. En su cabeza, los hijos volvían a casa entre lloros y sonrisas felices. Pero no los suyos. Villancicos distorsionados hacían que su cerebro se derritiese. Ya no tenía familia, le habían dado de lado. Pensaba en todo esto cuando recibió el primer impacto de bala que le alcanzó en el corazón. Soltó un estertor y se fundió en una oscuridad que ya le rondaba desde que fue abandanoda por sus seres queridos.
lunes 28 de diciembre de 2009
sábado 26 de diciembre de 2009
70
Una cierta mirada de desdén, un cierto pasotismo. Un pensamiento turbio surgiendo de las entrañas.Unas pastillas.Un viaje de no retorno. Pesadillas antes del final.
viernes 25 de diciembre de 2009
69
tu cuerpo tu cuerpo tu cuerpo y tu mente obtusa cuadriculada y tu cuerpo y tus senos y tus piernas y tus pensamientos negros y los recuerdos vacíos y tu cuerpo y tus nalgas y tu vagina escondida y tu cuerpo y tus besos disipados y tu lengua muerta y tus sentimientos volátiles y tu cuerpo y tu cuerpo y feliz navidad
jueves 24 de diciembre de 2009
68
Los días narcotizados; la visión nublada; la mirada perdida en sus ojos y la mente enganchada a sus labios; la risa saliendo a borbotones de una boca carente de hedor; el alcohol en mi estómago y el pensamiento descontrolado; las hormonas inyectadas en tontería líquida; las calles atestadas de gente cuyos cuerpos soportan una ligera llovizna; las luces de una ciudad moribunda que despierta cada vez que piso sus aceras; la sangre golpeando violentamente el corazón, haciéndolo bombear más deprisa, con más energía; el humo manchando mis pulmones impolutos. Ya no hay nada de todo eso.
67
Algo dentro de mí ha hecho reacción. Puede que sea la comida, la bebida o los pelos de gato que cada noche me trago. Quizá son estas fiestas, o los villancicos que destrozan mis oídos, o el frío que se pega a mi cuerpo enjuto y blanquecino. Sea como sea, así no puedo salir de casa.
66
Musa enferma de vómitos incontenibles y miradas perversas que se pasa por la vagina ensangrentada mis escritos sin calidad durmiendo cuando debe despertar y sintiendo la enfermedad transmitirse a golpe de cadera de cristal mientras su organismo se deteriora y pudre conforme pasa el tiempo y el folio sigue en blanco
lunes 21 de diciembre de 2009
65
Como a Dafne, a mí también los brazos me crecen. A diferencia de ella, mis ramas son las de un árbol de navidad ponzoñoso, sin hojas ni adornos. Sus raices se clavan en mis entrañas supurantes, causando un dolor tan agudo que es imposible de soportar. Llega hasta mi cerebro en espamos eléctricos, aterriza en mis sentimientos oscuros. Sólo espero que todo esto pase pronto o me corten para transplantar mi cuerpo a otro lugar, lejos de aquí, lejos de tanta felicidad artificial.
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